No de ciudad, que sería lo mejor que podría hacer, sino que cambia el lugar donde trabaja. Ha movido la sede del Consistorio de Madrid a Cibeles. Deprisa y corriendo, al parecer, y gastando una pasta gansa que bien se podría invertir en ayudar al ciudadano.
Pero, claro, teniendo un despacho de 80 metros cuadrados (como mi casa, vamos), ¿a quién le importa lo que pueda querer o necesitar la ciudadanía?
Putos políticos…
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