Como me gusta mucho el cine, he pensado que voy a ir escribiendo reseñas de las pelis que vaya viendo. También lo iré haciendo con series, libros, programas, páginas web… Por supuesto, siempre desde mi punto de vista, nada imparcial, y haciendo una crítica nada profesional. A mi estilo, vaya.
Y anoche estuve viendo en casita Underworld: Evolution -bajadita del eMule que, después de ver la primera, no había ganas de ver esta en el cine-. Antes de comenzar con la crítica-reseña, quiero dejar muy claro que me encanta todo lo que tenga que ver con vampiros. He visto muchas películas de vampiros, he visto series de vampiros -Buffy, la cazavampiros-, he jugado al JDR Vampiro: la Mascarada, he leído algunos de los libros de las Crónicas Vampíricas de Anne Rice… Así que, se puede decir que tengo algo de experiencia en el género
Vamos allá.
Primero, me gustaría hablar de la primera parte de este despropósito. Underworld tenía muy buena pinta en el trailer. Pero porque no te lo explicaban todo. “Peleas de vampiros contra hombres lobo” era lo que se grababa en tu memoria tras ver el trailer e imaginar cómo sería la película. Pero luego, un cúmulo de despropósitos.
AVISO: SPOILERS VARIOS A PARTIR DE AQUÍ
Los vampiros sólo se diferencian de los humanos en que tienen los colmillos un poco más largos -apenas nada- y en que saben poner los ojos de un color azul imposible. No son más rápidos, ni más fuertes. En una escena, Seline, la protagonista, es incapaz de alcanzar corriendo al humano Michael Corvin. Muy triste.
Los vampiros son unos mierdas. Sin armas de fuego no valen para nada. Sólo saben sacar los esmirriados colmillos y bufar como un gato. Bueno, y caer desde alturas increíbles sin hacerse nada. A Seline le hiere Lucien con una espada en el hombro y la herida, no sólo tarda en cerrarse, sino que debido a la pérdida de sangre, la pobrecilla se desmaya. Al final Corvin la tiene que sacar del coche y ¡hacerle el boca a boca! ¡A un vampiro! ¿Pero desde cuándo los vampiros respiran? ¿No se suponía que estaban muertos? Para echarse a llorar.
Por contra, los hombres lobo son dioses. Las transformaciones, aunque cutres, no están mal del todo. Son capaces de corretear por las paredes y tienen bastante más fuerza y velocidad que un humano. En una escena, Seline acribilla a Lucien. Con balas de plata. El muy cabrón no sólo no se muere, sino que se concentra y expulsa de su cuerpo, sin tocarlos, los proyectiles uno a uno. Muy impresionante. Seline ha aprovechado mientras para coger a Corvin, montarle en un coche y salir huyendo a toda velocidad. No pasa nada: Lucien se pone a correr y no tarda más de unos segundos en alcanzarles y subirse al techo de un salto. Desde ahí, con una hoja que sale de la manga de su abrigo, ataca a Seline hasta que le hiere en el hombro. Tras esto, un salto acrobático para bajarse del coche y a otra cosa.
El único vampiro que parece un vampiro de verdad es el tal Viktor, el creador de Seline. Éste se enfrenta a los hombres lobo con las manos desnudas y se los pule que da gusto.
Y el despropósito de los despropósitos: un híbrido, mitad vampiro, mitad hombre lobo. De verdad que la película da risa. O pena, según.
Como película de acción no está mal: muchos tiros y muchas peleas. Alguna persecución. Pero como película de carácter sobrenatural, da pena.
Ahora vamos con su secuela: Underworld Evolution.
No esperaba gran cosa y no me ha defraudado: se han superado a sí mismos. Es aún peor que la anterior.
Para empezar, tienen problemas con el híbrido. Claro, es la primera vez que alguien se atreve con algo así. Él se siente humano e intenta comer. Pero, oh, sorpresa, le sienta mal y tiene que vomitar. Es curioso que durante toda la película creo que no se llega a alimentar más que de Seline en una ocasión. Y parece que no necesita descansar. Y su mitad vampírica no se ve afectada por la luz del sol. Muy triste.
El vampiro Marcus, que parece ser el más antiguo de todos, tiene alas. Así, de pronto. Sin explicación alguna. Y las alas son la hoxtia, le valen tanto para volar como para cargarse a todo lo que se le pone por delante. Lo cual, por cierto, me recuerda que en esta película los vampiros son todavía más débiles. Marcus mata a bastantes vampiros a base de provocarles heridas. Como si fueran humanos normales y corrientes…
Lo más increíble: Corvin y Seline follando… Una vampira y un híbrido… Pero eso no es lo que más me llamó la atención, sino que realmente se vio necesidad por parte de ellos. Están enamorados. Y, por todo lo que he leído y todo lo que sé del tema, un vampiro no debería tener necesidades más allá de la sed de sangre. Es absurdo, están por encima de sentimientos y necesidades mortales.
Hacia el final de la película descubres que todavía anda por ahí el famoso Corvinus. Y él es una especie de híbrido también -la verdad, no me enteré de mucho; la película era mala y estaba intentando subir wordpress a otro hosting para montar el blog de Beta-Jumpers-. Pero Marcus se lo carga en cuestión de segundos. Lamentable.
Seline bebe sangre de Corvinus antes de que éste muera. Yo me imaginaba que se volvería mucho más poderosa, pero apenas se aprecian cambios.
La escena más triste de la película es ver a vampiros buceando con ayuda de máscaras de oxígeno. ¿Pero quién coño les ha dicho a esta panda de energúmenos que los vampiros respiran?
Lo único que me gustó un poco más de esta película con respecto a su predecesora fue que los vampiros, parecen un poco más poderosos -aunque sólo ante los humanos-. En una escena un grupo de policías persigue a Seline y Corvin y ésta los despacha con velocidad y fuerza sobrehumanas.
En resumen, dos películas malísimas desde el punto de vista de la fantasía o la ciencia-ficción. No se las recomiendo a nadie.
Nota: 2/10 (para ambas)