Por si alguien tenía la duda, aquí estoy
Las cosas con mi “novia” (aún me resisto a dejar de llamarla así) van bastante mejor, así que ambos estamos más animados y ya me siento con fuerzas de volver a escribir
Y aquí me tenéis.
En estos casi 20 días que han pasado desde el día fatídico ha sido todo recuperar altura, desde que nos dimos la hoxtia el día 10. Ahora ya estamos bastante bien, aunque no exactamente juntos como pareja, pero a este ritmo es sólo cuestión de tiempo
A mi estado de ánimo contribuye también lo bien que estoy en el proyecto nuevo. Programando en Java, pl/sql y javascript, con libertad para desarrollar como yo quiera, aprendiendo a usar Oracle y Crystal Reports desde Java, esto es una gozada si lo comparas con la mierda que estaba haciendo antes. Además, se oye que dentro de poco vamos a tener que utilizar cosas más interesantes aún, como Hibernate, Struts o Spring, creo. De modo que voy a aprender bastante
A parte, los compañeros son muy simpáticos y me lo paso bastante bien con ellos, tanto currando como en los descansos. Así que son todo ventajas. Sólo puedo quejarme de la puta mierda de subida que me han hecho, un 3%. Con ese increíble porcentaje, tengas el sueldo que tengas, es una miseria. Sobre todo porque se aplica sobre el sueldo bruto, así que luego quítale impuestos y demás y se te queda en algo irrisorio.
Pero resulta que hay a quien le parece mal que haya tenido esta mierda de subida. Y no porque crean que merezco más, sino porque creen que no me merezco nada. Ahora despotrican a mis espaldas, aunque no es nada nuevo. Eso ya lo hacían cuando estaba en aquel proyecto. No son otras que las víboras, la ponzoña del proyecto. Por lo que sé, ahora ya no sólo arremeten contra mí, sino también contra, al menos, otros 3 compañeros más. Ya cuando yo estaba todavía allí les había oído criticar a un compañero que se suponía era amiguísimo de al menos una de ellas (la ratita presumida, como la llamo yo). Es alucinante la forma de ser y pensar de estas aves de rapiña, que en lugar de hablar contigo y decirte a la cara sus críticas, sus sugerencias y si creen que estás haciendo algo mal o que no estás haciendo algo, van por detrás y con malicia, empuñando una daga retorcida y con el filo envenenado. A la mínima te la clavan hasta la empuñadura. Sin embargo, a la cara te sonríen y contestan con amabilidad. Ratas traicioneras es lo que son.
Ellas verán lo que hacen. Tal y como yo lo veo, están haciendo un flaco favor al proyecto y a sí mismas. Demasiado avariciosas, ambiciosas y prepotentes, acabarán poniendo a todo el mundo en su contra, salvo aquellos demasiado ciegos para ver la verdad que se esconde tras esas perfectamente disimuladas sonrisas de cartón. Y creo que no exagero nada afirmando que bien podrían echar abajo el proyecto creando mal rollo en el equipo de trabajo. Al final va a resultar que no era yo el problema. Espero que algunos se den cuenta ahora, aunque ya no espero disculpas ni apoyos de nadie. Ni los quiero ni los necesito. La gente con la que me llevo bien de ese proyecto son buena gente y no estamos perdiendo el contacto. Y si puedo me traeré a alguno a este proyecto
Oh, qué a gusto me he quedado despotricando yo también. Alguno argumentará que estoy rebajándome a su altura, haciendo lo mismo que ellas. La diferencia radica en que yo lo estoy haciendo de manera pública e incluso sabiendo que acabarán leyendo estas palabras. Y, dado que esto es un blog, tienen derecho a réplica, cosa que a mí no me ha sido concedida. No obstante, me la trae al pairo cualquier cosa que puedan decir ahora. Lo mismo que me resbala todo lo que ya están diciendo. Lo único que consiguen con sus críticas hacia mí ahora que no estoy allí y sin posibilidad alguna de defensa es demostrar a todos la gran mezquindad de la que hacen gala. Así sea. A mí, plim, que duermo en Picolín
¡Venga esos anónimos! ¡A contestar, insultar y amenazar aquí debajo! Que yo me lo estoy pasando pipa y me estoy quedando más sosegado…